lunes, 1 de julio de 2013

Los abogados de monseñor Scarano piden su detención domiciliaria para que pueda oficiar la misa

CIUDAD DEL VATICANO.- El prelado de la Sede Pontificia detenido el viernes pasado por la policía italiana por estar presuntamente involucrado en operaciones de blanqueo de dinero a través del banco vaticano, Nunzio Scarano, rechazó hoy lunes toda acusación, según indicaron fuentes judiciales.

El sacerdote, de 61 años, a quien suelen llamar monseñor en forma honorífica por su antigüedad dentro de la maquinaria de la sede papal, anunció que va "cooperar con las autoridades" italianas que investigan el caso y defendió su "moralidad", según declaraciones a la prensa romana de sus abogados defensores.

"Hemos pedido la detención domiciliaria en un lugar donde pueda celebrar la misa", anunciaron los letrados Francesco Caroleo Grimaldi, Silverio Sica y Luca Paternostro.

El abogado Silverio Sica dijo que monseñor Nunzio Scarano no está bien en la presión Regina Coeli, de Roma, y aguarda una decisión sobre su solicitud.

Scarano fue interrogado durante unas tres horas este lunes por la jueza Barbara Callari, quien debe decidir si confirma su arresto.

Sica dijo que Scarano "reconoció que no era lícito" pero que actuó para ayudar a sus amigos.

La fiscalía identificó a los amigos como la familia naviera italiana D'Amico.

Según la fiscalía de Roma, Scarano, quien trabajaba para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), el organismo que gestiona los bienes inmobiliarios de la Santa Sede, donde era responsable de la contabilidad, tenía un "rol relevante" en las operaciones de lavado de dinero.

El prelado junto con un miembro de los servicios secretos italianos y un intermediario financiero intentó introducir ilegalmente en Italia, sin lograrlo, unos 20 millones de euros depositados en un banco suizo procedentes de un fraude fiscal, según la acusación.

El religioso, "está mal, nervioso y no duerme", indicaron sus abogados.

El caso suscitó escándalo en Italia y alimenta las sospechas sobre operaciones oscuras del banco del Vaticano, más conocido como el Instituto para las Obras de Religión (IOR), objeto de varias investigaciones desde hace varios años por parte de la justicia italiana y siempre por corrupción.

El mismo Papa Francisco ordenó el pasado 26 de junio crear una comisión especial formada por cinco personas para que lo informe directamente sobre las actividades del banco y algunos sectores católicos piden que sea convertido en un banco ético, sin ánimo de lucro y salga del sistema financiero.

El banco del Vaticano gestiona 19.000 cuentas pertenecientes en su mayoría al clero católico, es decir, unos 7.000 millones de euros, que incluyen tanto a personas de menor rango en la jerarquía vaticana como a obispos, cardenales y diplomáticos acreditados ante el Vaticano y se ocupa también de las trasferencias de dinero de las congregaciones religiosas.

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