viernes, 13 de julio de 2018

Caso ‘Milone’: El Vaticano retira los cargos


CIUDAD DEL VATICANO.- El Vaticano ha retirado los cargos contra su primer auditor general, Libero Milone, que ha declarado que su arresto de junio de 2017 fue un intento de detener la investigación que estaba llevando a cabo de las finanzas vaticanas; según parece, estaba descubriendo pruebas de corrupción, según The National Catholic Register.

En una entrevista emitida en el canal televisivo italiano SKY TG24 el sábado, Milone reveló que el promotor de justicia del Vaticano y el Presidente del Tribunal vaticano le informaron que ya no era “objeto de ningún proceso o condena criminal”.
Ha llegado a conocimiento del Register que la investigación separada llevada a cabo por el promotor de justicia del Vaticano con los abogados de Milone, concluyó que no existían pruebas que apoyaran las acusaciones que habían sido interpuestas contra él.
Milone, antiguo socio de Deloitte, una firma internacional de consultoría y auditoría, fue nombrado en 2015 primer auditor general del Vaticano. Con él trabajaba un equipo de doce personas. Nombrado como parte de la reforma financiera que el Papa quiere llevar a cabo, fue despedido sumariamente después de que la policía vaticana hiciera una redada en su oficina en junio del año pasado.
La responsabilidad principal de un auditor general es la de supervisar la auditoría de los procedimientos, realizar los controles internos y legales de los dicasterios y las otras instituciones de la Santa Sede, incluyendo el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano. Entre sus otras tareas, se le pide que presente anualmente informes de las auditorías, y que realice las revisiones específicas y las auditorías que le solicite el Consejo de Economía o el Secretariado de Economía.
Desde que fue despedido, Milone ha insistido en su inocencia, informando a los periodistas el pasado mes de septiembre que “un pequeño grupo de poder” estaba difamándole e intentando arruinar su reputación.
“Me amenazaron con arrestarme”, dijo en septiembre. “El jefe de la Gendarmería (la Policía Vaticana) me intimidó para que firmara una carta de renuncia que había sido escrita semanas antes”.
En septiembre, Milone dijo que “él quería hacer el bien de la Iglesia y contribuir al proceso de reforma tal como se me solicitó, pero no me dejaron”. Añadió que aunque el Papa Francisco había empezado su reforma financiera con la mejor de las intenciones, “la vieja guardia, muy presente, le impide llevarla a cabo”.
Declaró que quienes se resistían a la reforma “se sintieron amenazados cuando comprendieron que yo podía decirle al Papa y al secretario de Estado Parolin lo que había visto con mis propios ojos en sus departamentos y sus cuentas”.
El cardenal Giovanni Angelo Becciù, entonces subsecretario de Estado vaticano y ahora prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, inicialmente dijo, en septiembre de 2017, que las afirmaciones de Milone eran “falsas e injustificadas”.
“Contravino todas las reglas y estaba investigando la vida privada de sus superiores y personal, incluyéndome a mí”, dijo a Reuters el entonces arzobispo Becciù. “Si no aceptaba dimitir, le habríamos procesado”.
Hablando con el Register el 3 de julio, un miembro destacado de la policía vaticana dijo que Milone había sido despedido por las razones que el cardenal Becciù había declarado en su momento. “No tenía permiso para continuar la investigación que estaba llevando a cabo y, sobre todo, no tenía la competencia necesaria”, ha dicho la fuente.
Pero otra fuente que tiene un conocimiento detallado de los hechos, informó al Register el 5 de julio que Milone “aparentemente había encontrado pruebas reales y claras de malversación de fondos, y tenían prisa en destituirlo”.
La fuente añadió: “Desde el principio de su mandato, el auditor general fue marginado y se le impidió llevar a cabo su trabajo: la vieja guardia se negó a extender contratos a su personal, se esforzó en minar los nervios del personal e impidió a Milone todo acceso al Papa”.
Durante los primeros meses de su ejercicio, Milone fue obligado a presentar una queja a la Gendarmería Vaticana tras descubrir que su ordenador había sido materialmente manipulado y hackeado.  La revelación de esta historia llevó al escándalo conocido como Vatileaks II.
La fuente del Register afirma que Milone habría podido proseguir si no hubiera insistido en su “enfoque profesional”; pero, como el cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía, estaba siendo “cada vez más eficaz” y “estaba a punto de sacar a la luz cosas peligrosas, por lo que tuvieron que tomar medidas para detenerle”, ha dicho.
La pregunta ahora es qué medidas tomará el Vaticano para resolver la situación. Desde su destitución el año pasado, fuentes distintas dicen que se ha manchado injusta y gravemente la reputación de Milone, lo que le impide garantizarse cualquier salida profesional futura.
“En el mundo real, un caso como este tendría como resultado algo más que unas excusas; de hecho, llevaría a una reincorporación inmediata, a recibir la remuneración debida y a ser indemnizado”, ha comentado la fuente del Register.
El Register se ha puesto en contacto con la oficina del cardenal Becciù pidiendo algún comentario en relación al asunto, pero su secretario nos informó el 5 de julio que el cardenal no estaba disponible porque estaba de vacaciones.

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